Sigo pensando que para tu cerebro no existe solución, pero te quiero tanto que hasta me gustan tus defectos.
¿Quién me entenderá? si aveces ni yo me entiendo, pero yo se que tú me entiendes.
No entiendo cómo, pero me haces demasiado bien, con nuestras insoportables distancias, pero igual me haces bien.
Jamás me podré explicar el por qué de todo esto, sino hubiera tenido la respuesta hace un año o algo así.
Es tanto lo que podría decir, que mejor ni lo digo, porque intento no delatarme en todo los momentos.
(Acaba de pasar algo increíble,... ¿será que me leíste la maldita mente?)
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